Viajar con diabetes tipo 1: lo que aprendí en mis primeros viajes

Viajar siempre me ha encantado, pero después del diagnóstico de diabetes tipo 1, reconozco que al principio sentía miedo. Me preocupaba olvidarme algo importante, que el azúcar se descontrolara o que en el aeropuerto pusieran problemas por llevar insulina y agujas. Con el tiempo y la experiencia, descubrí que viajar con diabetes es totalmente posible. Solo hace falta un poco más de planificación y cabeza.

1. Preparar el material con antelación

Hoy en día no salgo de casa sin hacer una pequeña lista. En ella incluyo todo lo necesario para mantener el control, como si fuera un kit de emergencia. Antes de cada viaje, reviso que llevo:

  • 👉 Insulina suficiente (siempre un poco más de la que creo que voy a usar).
  • 👉 Sensor o medidor de glucosa y sus repuestos.
  • 👉 Tiras reactivas, lancetas y agujas de sobra.
  • 👉 Comida rápida o snacks por si tengo una bajada durante el viaje (fruta deshidratada, zumos pequeños, galletas, etc.).
  • 👉 Certificado médico o receta (por si lo piden en el aeropuerto o en aduanas).

Todo lo llevo siempre en mi bolsa de mano, nunca en la maleta facturada. No quiero correr el riesgo de perder mi medicación si se extravía el equipaje.

2. Proteger la insulina y el sensor del calor

La insulina no tolera bien las temperaturas altas. En mis primeros viajes de verano aprendí la lección: una vez la dejé dentro del coche y se estropeó. Desde entonces, siempre la llevo en una bolsita térmica o nevera portátil pequeña. También cuido el sensor y el lector, evitando exponerlos directamente al sol. Si voy a pasar mucho tiempo fuera, suelo llevar una batería externa por si necesito cargar el móvil o el lector.

3. Ajustar las comidas y los horarios

Cuando cambias de país o zona horaria, la rutina se altera: comes diferente, duermes en otros horarios, caminas más… y eso afecta directamente a la glucosa. Por eso intento mantener horarios parecidos a los de casa, especialmente para la insulina lenta. Si el cambio horario es grande, hago la transición poco a poco, sin alterar bruscamente las horas de pinchazo.

En cuanto a la comida, no me complico: intento elegir opciones sencillas y evitar los excesos. Comer de más o con mucha grasa puede hacer que la glucosa se descontrole por horas. A veces pruebo comida local, pero siempre controlo las porciones y reviso mi glucosa con más frecuencia.

4. Medir con más frecuencia

Durante los viajes hay más imprevistos: caminatas largas, comidas fuera de horario, calor, cansancio… Todo eso influye. Por eso, cuando viajo, miro mi sensor más a menudo, incluso más de lo habitual. No por obsesión, sino por prevención. Así puedo corregir a tiempo sin perder la calma ni el disfrute.

5. Mantener una mentalidad flexible

El mejor consejo que puedo dar es este: disfruta del viaje y no te castigues por los altibajos. Es normal que durante unos días los números no estén perfectos. Lo importante es cuidarte, pero también disfrutar. Con el tiempo aprendes a encontrar ese equilibrio entre el control y la libertad. Porque la diabetes no debería impedirte descubrir el mundo.

6. Mis trucos personales

  • ✅ Siempre llevo una pequeña bolsita con azúcar o caramelos en el bolsillo o la mochila.
  • ✅ Guardo una parte del material en la mochila y otra en una bolsa aparte, por si pierdo algo.
  • ✅ Uso aplicaciones de mapas o notas para apuntar dónde puedo comprar insulina o recambios en caso de emergencia.
  • ✅ Si viajo en avión, aviso en el control de seguridad y enseño el sensor o la insulina sin miedo. Nunca he tenido problemas.

Conclusión

Viajar con diabetes tipo 1 no es más difícil, solo requiere un poco de planificación. Con organización, conocimiento y calma, puedes ir a cualquier parte sin renunciar a nada. Cada viaje me ha enseñado algo nuevo sobre mi cuerpo, mi glucosa y mi capacidad de adaptarme. Porque al final, la diabetes no me frena, me hace más consciente de cómo vivir mejor cada día.

Viajar con diabetes no es un obstáculo, es una oportunidad para conocerte mejor y disfrutar del camino con equilibrio y confianza.

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